¿Dónde va el agua de lluvia? Puede fluir hacia arroyos y ríos, alcantarillas y cloacas, formar charcos, o la puede absorber el suelo. Aunque las rocas, la arena y el suelo son sólidos, existen espacios entre los granos de material llamados poros por los que el agua puede fluir. La "porosidad" es la medida de cuánto espacio abierto hay en un sólido.
Otra medida importante es la permeabilidad, que representa la velocidad a la que un fluido puede pasar a través de los poros de un sólido. Si el grado de permeabilidad del suelo es alto, el agua de lluvia lo penetrará fácilmente. En cambio, si la permeabilidad es baja, el agua de lluvia tenderá a acumularse o a desplazarse por la superficie si el terreno no está nivelado.Herramientas y Materiales:
Necesitarás:
-una lata de jugo de frutas o verduras de 1,5 litros o más, sin tapa ni base
-un martillo
-una tabla de madera
-un balde, un frasco o una botella para colocar de 1 a 2 litros de agua
-un reloj
-un trozo de 10 cm de cinta adhesiva o cinta aisladora
Antes de comenzar a trabajar en el suelo, descríbelo lo mejor que puedas. Piensa en la ubicación (si es una pradera, la ribera de un río, la playa, etc.), las plantas que puede haber (pasto, musgo, hojas secas, etc.) y la condición del suelo (seco/húmedo, arenoso, granulado suelto, arcilla dura, etc.). Anota tus observaciones.
Procedimiento:
Coloca la lata en el suelo y pon la tabla de madera encima. Golpea la madera con el martillo para que la lata se hunda unos 5 cm en el suelo.
Coloca un trozo de cinta en la parte interna de la lata, cerca de la parte de arriba de modo que quede paralela al borde superior.
Mide la distancia que hay desde la parte inferior de la cinta hasta el suelo y anótala.
Vierte agua dentro de la lata hasta que llegue al borde inferior de la cinta que está en el interior del recipiente. Registra el tiempo
Anota tus mediciones en la tabla de datos.
Si el agua es absorbida durante el curso del experimento, llena la lata nuevamente de inmediato hasta la marca de la cinta. Las mediciones que hagas a partir de este momento deberán anotarse como la distancia total desde el suelo hasta la cinta más la distancia que hay desde el nivel del agua hasta la cinta. Si tienes que llenar nuevamente la lata, asegúrate de agregar la distancia que hay desde el suelo a la cinta en tus mediciones nuevamente.
Gracias a este experimento podemos comprobar que, efectivamente, los suelos tienen la propiedad de dejar pasar el agua a través de sus poros, aunque esto cambie según el lugar.
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